NECESIDADES NUTRICIONALES EN LOS DIFERENTES ANIMALES DE COMPAÑÍA:

 

PERRO, GATO Y HURÓN (PEQUEÑOS CARNÍVOROS)

 

 

Perro, gato y hurón son animales carnívoros por definición. Esto quiere decir que la base de su alimentación es la carne, la cual aporta niveles adecuados de proteína de origen animal. Todos ellos necesitan en su alimentación niveles de proteína bruta en torno al 35-40%, siendo los hurones los que necesitan los niveles más altos. Biológicamente, las proteínas son macromoléculas esenciales para cualquier organismo (en mayor o menor medida), ya que cumplen funciones estructurales (forman gran parte de la musculatura), defensivas (anticuerpos), trasportadora (hemoglobina), reguladora (insulina), etc.

 

Anatómica y funcionalmente el aparato digestivo de los carnívoros (con ligeras diferencias entre especies) está perfectamente adaptado a la digestión, absorción y asimilación de altos niveles de proteínas de origen animal: gran secreción de ácido clorhídrico y enzimas en el estómago, intestino delgado corto pero muy eficaz a la hora de absorber nutrientes e intestino grueso con nula capacidad para la asimilación de la fibra.

 

Ésto es muy importante, ya que muchos piensos aseguran contenidos en proteína bruta de un 25-27% cuando en realidad, la mayor parte de ésta proviene de productos vegetales (legumbres y cereales fundamentalmente), por lo que el perro no las asimila como tal.

 

 

Por otro lado, los pequeños carnívoros (al igual que la mayoría de animales) obtienen energía a partir de hidratos de carbono, los cuales están presentes en frutas, tubérculos, cereales y legumbres. Lo que hay que cuidar mucho es la cantidad y calidad de hidratos de carbono que les aportamos. Está claro que estos alimentos son mucho más baratos que los de origen animal, lo que hace que se estén incluyendo en piensos compuestos para animales de compañía desde hace unos 70 años con el fin de abaratar la producción. El problema está en que lo hacen en cantidades desorbitadas, con lo que aumenta exageradamente el contenido calórico a costa de reducir los niveles de proteínas animales. Lo que ocurre es que los hidratos de carbono que no se queman mediante el metabolismo de animal, se convierten en grasas, de modo que si damos este tipo de pienso a no les estamos nutriendo adecuadamente.

 

 

Por tanto, lo que tenemos que buscar en el pienso de nuestra mascota es que se asimilie lo máximo posible a la que sería su dieta natural.

 

 

ALGUNAS PECULIARIDADES ENTRE ESPECIES.

El perro lleva junto al hombre unos 30.000 años, lo que quiere decir que, en cierto modo, su alimentación se ha ido asemejando más a la nuestra debido a que uno de los motivos por los que el perro comenzó a acercarse al hombre era por la facilidad para obtener alimento. Pero esto no quiere decir que el perro sea omnívoro como el humano sino que, simplemente, tiene más capacidad de absorción de carbohidratos que el lobo o el gato.

 

 

En la alimentación natural de perro (igual que en la del lobo) se incluyen algunas fuentes de carbohidratos como pueden ser pequeños frutos silvestres, plantas botánicas, raíces y tubérculos que, además, aportan vitaminas, minerales y oligoelementos esenciales para la vida, pero nunca se incluyen granos (cereales ni legumbres). Entonces: ¿por qué le damos un pienso comercial a nuestro perro formulado a base de cereales y legumbres? Lo que debemos buscar es una alimentación biológicamente adecuada para el perro, evitando sobre todo la presencia de granos y con niveles aceptables de proteína bruta de origen animal (entre 35-40% según edad, estado físico, etc), y apostando por aquellos que incluyen productos naturales con efectos conservantes y antioxidantes.

 

El caso del gato es algo diferente, ya que lleva poco tiempo junto a nosotros en comparación con el perro. Se estima que el gato lleva domesticado unos 8000 años, con lo que se ha “acostumbrado” menos a la alimentación de los humanos. Además, es un animal mucho más independiente que el perro y con un instinto cazador asombroso. Se ha demostrado científicamente que el gato está menos adaptado a la asimilación de carbohidratos que el perro, lo cual nos indica que si en el perro tenemos que buscar un pienso con altos niveles de proteína de origen animal, mucho más en el gato. Los mejores piensos para gatos del mundo contienen hasta un 42% de proteína bruta la cual, deriva casi exclusivamente de carnes y pescados, ya que no contienen nada de cereales. En estos piensos, los hidratos de carbono derivan fundamentalmente de la pata, siendo éstos los más digestibles por el perro, a parte de aportar vitamina B y minerales.

 

 

En resumen, para nuestro gato debemos elegir piensos con altos niveles de proteínas (siempre de origen animal) y nula o escasa presencia de cereales y legumbres.

 

 

En cuanto al hurón, se piensa que fue domesticado hace unos 1500 años. Es un carnívoro estricto y en un principio se usó para controlar las plagas de ratas en los graneros y para cazar lagomorfos (conejos y liebres), pero hace muy poco que se tienen en casa como animal de compañía. Esto implica que su anatomía y biología no ha sido modificada en absoluto por la mano del hombre y, si el gato necesitaba altos niveles de proteínas, el hurón más. Además, el contenido en grasa bruta debe ser el óptimo (mínimo 20%).

 

 

Lo recomendable es aportarles piensos de hurón de alta calidad, fabricados a partir de productos cárnicos frescos y que cumplan con los requisitos descritos anteriormente.

 

 

PEQUEÑOS HERBÍVOROS (CONEJOS)

 

 

La relación entre el humano y el conejo se remonta a unos 3000 años, pero ésta se ha basado exclusivamente en el uso del conejo como animal de producción. Pero desde hace pocos años, este pequeño mamífero se ha ido incluyendo en la vida del hombre como animal de compañía, lo que supone que hemos tenido que aprender cuáles son sus necesidades nutricionales y condiciones de alojamiento.

 

 

El conejo doméstico es un pequeño mamífero monogástrico herbívoro estricto, lo que quiere decir que se alimenta exclusivamente de productos de origen vegetal, ya que su aparato digestivo está especializado en obtener energía a partir de la fibra.

 

 

Anatómicamente, su estómago es grande, su intestino delgado relativamente corto pero con un ciego muy desarrollado (es el más grande de todas las especies) ya que aquí es donde se produce la fermentación gracias a la abundante flora bacteriana.

 

 

Por todo estas diferencias se puede deducir que la alimentaciónde un conejo será totalmente diferente a la de un pequeño carnívoro.

 

 

El problema está en que creemos que a un conejo de compañía podemos darle de comer lo mismo que a un conejo de engorde, y no es así. Los piensos que suelen comercializarse como “completos” tienen la misma formulación que los que se les dan a los conejos de engorde, con altos niveles de proteínas y calcio para un crecimiento rápido en detrimento de la fibra, que aparece en niveles ínfimos.

 

 

Dietas pobres en fibra aumentan el tiempo de retención fecal, el exceso de hidratos de carbono favorece la proliferación de Clostridium y E.coli e inhiben el crecimiento de la flora bacteriana normal, y altos niveles de proteínas inducen a la obesidad, sobrepeso y diarreas.

 

 

Como en todas las especies, lo más sano a la hora de elegir la alimentación para el conejo es asemejarse lo máximo posible a su dieta natural. En libertad, los conejos se alimentan fundamentalmente de verduras, hierbas flores y otros alimentos de origen vegetal. Por tanto, la alimentación de un conejo de compañía debe ser la siguiente:

 

  • Heno de alta calidad: debe ofrecerse ad libitum, es decir, que nunca le falte. El hecho de poner en la base de la jaula un puñado de heno siempre a disposición del animal nos ayuda también a reducir los niveles de estrés del mismo. El heno que elijamos debe estar suelto, ya que los henos que están demasiado prensados son excesivamente secos. Hay gran variedad de henos (de alfalfa, de avena, de hierbas botánicas, del prado...), y elegiremos uno u otro en función de las necesidades de nuestro animal.

  • Verduras frescas: cada día, el conejo debe disponer de variedad de hojas frecas que aporten agua, minerales y fibra.

  • Pienso “pellets”: este tipo de alimento debe racionarse muy bien, de modo que la cantidad que se ofrezca dependerá del peso del animal, pero su proporción en relación a los 2 alimentos descritos anteriormente debe ser muy inferior. Además, debemos buscar piensos cuyos niveles de fibra sean superiores al 18% y de proteína inferiores al 14%. No se aconsejan las mezclas de semillas (maíz, algarroba, trigo, etc...) ya que aportan altos niveles de hidratos de carbonos y éstos favorecen la proliferación de gérmenes patógenos.

  • Frutas: se ofrecerán una o dos veces por semana, debido a su alta concentración en azúcares.

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